Perspectiva PPS 03

PPS Property Management · Perspectivas

La administración de una propiedad comienza antes de que abra sus puertas

Un administrador profesional no debería llegar únicamente cuando aparecen los problemas. Su experiencia puede aportar valor desde las primeras etapas del proyecto, incluso antes de que termine la construcción.

Cuando se piensa en la administración de un condominio, muchas personas imaginan a alguien sentado en una oficina recibiendo pagos, atendiendo quejas o coordinando al personal de mantenimiento. Pero una administración profesional es mucho más que eso.

De hecho, en muchos proyectos inmobiliarios, el mejor momento para incorporar al administrador no es cuando el edificio ya está ocupado.

Es antes.

Antes de que se entregue la primera unidad. Antes de que lleguen los primeros residentes. Antes de que aparezcan los primeros conflictos. Y, en algunos casos, incluso antes de que termine la construcción.

¿Por qué?

Porque muchas de las decisiones que posteriormente determinan si una propiedad funciona correctamente o se convierte en una fuente permanente de problemas se toman durante las etapas iniciales del proyecto.

La administración de una propiedad no empieza cuando recibimos las llaves. Empieza cuando comenzamos a entender el proyecto.

Una buena administración se diseña

Un condominio no solamente necesita una construcción bien ejecutada. Necesita una estructura que le permita funcionar.

Debe existir claridad sobre su operación, sus proveedores, sus gastos, su administración financiera, sus obligaciones legales, sus mecanismos de mantenimiento, sus procesos de atención y la manera en que sus futuros usuarios convivirán dentro del espacio.

Si todo eso se comienza a resolver hasta que el inmueble ya está operando, normalmente llegamos tarde.

En PPS Property Management partimos de una idea que considero fundamental: la administración no empieza cuando recibimos las llaves de una propiedad.

Empieza cuando comenzamos a entender el proyecto.

Cada propiedad tiene características distintas.

No funciona igual un edificio residencial que un parque industrial, un edificio corporativo, un conjunto de bodegas o un desarrollo con cientos de residentes.

Cada proyecto necesita una estrategia propia.

Por eso uno de nuestros primeros trabajos es conocer el inmueble y entender en qué momento se encuentra.

Puede tratarse de un condominio que ya tiene una asociación civil funcionando. Puede ser una propiedad que lleva años operando. Puede encontrarse en un proceso de reorganización. O puede ser un proyecto que todavía está en proceso de entrega por parte del constructor.

En cada caso el diagnóstico será diferente.

Cuando recibimos un proyecto realizamos una revisión que considera, entre otros elementos, aspectos legales, contables, administrativos y operativos.

Necesitamos entender dónde está el condominio y hacia dónde debe avanzar.

A partir de ahí podemos construir planes de trabajo a tres, seis o nueve meses que permitan establecer prioridades y comenzar a ordenar la operación.

Ese proceso es mucho más efectivo cuando comienza antes de que los problemas aparezcan.

La administración profesional no debería verse como el último paso de un desarrollo inmobiliario. Puede convertirse en parte de su planeación desde mucho antes de la entrega.

La administración debería participar desde la etapa del proyecto

Para un desarrollador inmobiliario, incorporar desde etapas tempranas al equipo que posteriormente administrará la propiedad puede tener una enorme ventaja.

El administrador conoce la operación cotidiana.

Sabe qué ocurre cuando un proyecto se entrega.

Sabe qué información va a necesitar el residente.

Sabe qué documentos requiere la administración.

Sabe qué proveedores tendrán que operar.

Sabe cuáles son los puntos que normalmente generan conflictos.

Sabe qué áreas necesitarán mantenimiento.

Y sabe qué decisiones aparentemente pequeñas pueden terminar generando costos importantes cuando el edificio está funcionando.

Esa experiencia operativa puede aportar una perspectiva distinta durante el desarrollo de una propiedad.

El constructor piensa correctamente en diseñar y entregar un inmueble.

El administrador piensa en cómo ese inmueble va a vivir después de la entrega.

Ambas visiones deberían encontrarse.

Porque una propiedad no termina cuando termina la obra.

En realidad, ahí comienza otra etapa mucho más larga: su operación.

Administrar no es únicamente cobrar cuotas

Uno de los errores más comunes es reducir la administración condominal a la cobranza de cuotas de mantenimiento.

Claro que la parte financiera es fundamental.

Sin recursos no hay operación.

Pero administrar significa mucho más.

Significa coordinar la atención a residentes, revisar las finanzas, supervisar proveedores, mantener las áreas comunes, acompañar los procesos legales, organizar asambleas, dar seguimiento a acuerdos, controlar la operación y recuperar cartera vencida.

También significa crear mecanismos para que quienes viven o utilizan una propiedad entiendan cómo funciona esa comunidad.

Por eso hablamos de un servicio integral.

Un condominio no necesita únicamente a una persona administradora.

Necesita profesionales en distintas áreas.

Necesita conocimiento legal. Necesita conocimiento contable. Necesita operación. Necesita administración. Necesita atención. Y necesita capacidad de coordinación.

Nuestro trabajo consiste precisamente en integrar esas funciones.

Un condominio no necesita solamente a alguien que administre. Necesita una estructura profesional capaz de hacer que todo funcione.

La diferencia entre reaccionar y prevenir

Hay condominios que comienzan a buscar ayuda profesional cuando los problemas ya son muy grandes.

La cartera vencida creció.

Los proveedores no están funcionando.

El mantenimiento comenzó a retrasarse.

Las cuentas no están claras.

Los residentes están inconformes.

La mesa directiva está desgastada.

Las asambleas se vuelven conflictivas.

Y entonces la administración entra a resolver una situación que lleva meses o años deteriorándose.

Es posible hacerlo.

Pero siempre será más complejo y costoso que haber construido buenos procesos desde el principio.

Por eso considero tan importante que los desarrolladores comiencen a pensar en la administración desde antes de entregar sus proyectos.

Un administrador profesional puede ayudar a preparar la transición entre construcción y operación.

Puede revisar qué información deberá entregarse. Puede comenzar a establecer protocolos. Puede preparar presupuestos. Puede anticipar necesidades de proveedores. Puede estructurar procesos de atención.

Y puede ayudar a que el condominio inicie su vida operativa con mayor orden.

En otras palabras: puede transformar una entrega de inmueble en una verdadera puesta en operación.

La cartera vencida también afecta a la propiedad

Dentro de los condominios existe un tema particularmente delicado: la cartera vencida.

Cuando algunos propietarios dejan de cumplir con las cuotas necesarias para mantener la operación, el problema no afecta únicamente a quienes dejaron de pagar.

Afecta a todos.

Si disminuyen los recursos disponibles, comienzan a aparecer dificultades para pagar servicios, proveedores, mantenimiento, vigilancia o reparaciones.

Con el tiempo, esas deficiencias pueden ser visibles físicamente en la propiedad.

Y cuando una propiedad se deteriora, también puede verse afectado su valor.

Por eso la recuperación de cartera no es únicamente un asunto de cobranza.

Es parte del cuidado del inmueble.

Una administración profesional debe contar con procesos para dar seguimiento, mantener comunicación, documentar correctamente las situaciones y actuar dentro de los mecanismos correspondientes.

Una propiedad también es una comunidad

Existe otro elemento que muchas veces se olvida cuando hablamos de administración inmobiliaria.

Las personas.

Un condominio no es solamente una construcción.

Es también una comunidad.

En un mismo espacio comienzan a convivir personas con diferentes hábitos, expectativas, horarios y formas de entender la vida en comunidad.

Si nadie establece mecanismos de convivencia, información y comunicación, los conflictos aparecen fácilmente.

Por eso en PPS Property Management también trabajamos en la generación de comunidad.

Lo hacemos mediante programas anuales, actividades, eventos de integración y capacitaciones.

Buscamos que los residentes comprendan qué significa vivir dentro de un régimen de propiedad en condominio.

Que conozcan sus derechos.

Que conozcan sus obligaciones.

Que entiendan cuál es el papel de una mesa directiva.

Que sepan cómo funcionan las reglas que organizan la convivencia.

Y que exista comunicación entre las personas que comparten un mismo espacio.

Puede parecer un aspecto secundario.

No lo es.

Una comunidad informada participa mejor, entiende mejor las decisiones y tiene mayores posibilidades de construir relaciones sanas dentro del condominio.

Operación significa supervisión

Una buena administración tampoco puede limitarse a contratar proveedores.

Tiene que supervisarlos.

Vigilancia, mantenimiento, limpieza y otros servicios forman parte de la experiencia diaria de una propiedad.

Por eso trabajamos con proveedores que conocemos y cuya calidad podemos evaluar, pero también podemos operar con aquellos proveedores que la propia mesa directiva decida conservar.

Lo importante es que exista supervisión.

Contratar a alguien no significa que automáticamente el servicio funcionará.

Alguien tiene que verificarlo.

Alguien tiene que medirlo.

Alguien tiene que detectar cuando algo deja de funcionar correctamente.

Eso es parte de la responsabilidad del administrador.

También existen propiedades que, por sus dimensiones o características, necesitan un ejecutivo presente permanentemente.

En esos casos hablamos de operaciones de alta demanda.

El administrador está en sitio, dentro de un horario definido, atendiendo operación y residentes.

Otros condominios tienen necesidades más pequeñas y pueden trabajar mediante visitas programadas.

El modelo debe adaptarse al inmueble.

No el inmueble al modelo.

Administrar bien no significa imponer la misma fórmula a todos los proyectos. Significa entender la dimensión, necesidades y operación de cada propiedad y construir alrededor de ella.

Administrar también significa proteger el valor de una inversión

Hay una idea que considero especialmente importante para cualquier desarrollador, propietario o inversionista.

La administración de una propiedad está directamente relacionada con la conservación de su valor.

Un edificio puede haber sido construido con excelentes materiales y con un gran diseño.

Pero si está mal administrado, con el tiempo comenzará a notarse.

Un mantenimiento deficiente se nota.

Una mala operación se nota.

La falta de control financiero se nota.

Los conflictos permanentes se notan.

La falta de vigilancia se nota.

El deterioro de áreas comunes se nota.

Y todo eso termina influyendo en la percepción del inmueble.

La plusvalía no depende únicamente de dónde se construyó una propiedad.

También depende de cómo se conserva.

Por eso una administración profesional no debe verse solamente como un costo operativo.

Debe entenderse como parte de la estrategia para proteger la inversión.

Un inmueble bien administrado ofrece mayor certeza a propietarios, residentes e inversionistas.

Y cuando además existe una operación ordenada, procesos claros, proveedores supervisados, finanzas controladas y una comunidad que entiende cómo funciona su condominio, la propiedad tiene mejores condiciones para conservar e incluso fortalecer su valor.

Pensar en la vida completa del inmueble

Durante mucho tiempo la industria inmobiliaria ha entendido el desarrollo de una propiedad principalmente desde la construcción.

Se compra un terreno.

Se diseña.

Se construye.

Se comercializa.

Se entrega.

Pero la historia de una propiedad no termina ahí.

Para sus propietarios, apenas comienza.

Un edificio puede tardar dos o tres años en construirse, pero puede operar durante décadas.

Esa proporción debería hacernos pensar.

Si vamos a diseñar cuidadosamente los años de construcción, también deberíamos diseñar cuidadosamente los años de operación.

Eso significa pensar desde el principio en quién administrará la propiedad.

Cómo se financiará su mantenimiento.

Cómo se organizarán los proveedores.

Cómo se recibirán las instalaciones.

Cómo se documentarán los procesos.

Cómo se atenderá a los residentes.

Cómo se administrará la información financiera.

Cómo se gestionará la cartera.

Cómo se organizarán las asambleas.

Y cómo se construirá comunidad.

El administrador debería formar parte de esa conversación.

No después.

Desde antes.

Perspectiva PPS Property Management

Construir una propiedad también significa preparar todo lo que ocurrirá después.

Cuando un equipo de Property Management participa tempranamente, puede comenzar a preparar la vida futura de la propiedad.

Y ése debería ser uno de los objetivos más importantes de cualquier proyecto inmobiliario.

No solamente entregar un buen edificio.

Entregar una propiedad preparada para funcionar correctamente durante muchos años.

En PPS Property Management creemos que la administración profesional empieza mucho antes de que aparezca el primer problema.

Empieza entendiendo el proyecto.

Empieza planeando.

Empieza construyendo procesos.

Y, cuando es posible, empieza incluso antes de que termine la construcción.

Porque administrar una propiedad no es solamente cuidar un edificio.

Es cuidar su operación, su comunidad y su valor.

Gabriela Hernández Administración Condominal · PPS Property Management

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